China apuesta por biotecnología para curar el cáncer y reducir dependencia de medicamentos extranjeros

Impulsados ​​por científicos retornados, incentivos estatales y capital de riesgo, los próximos grandes descubrimientos a nivel mundial en medicamentos contra el cáncer podrían ser hechos en China.

China's BeiGene gets FDA approval for drug to treat rare form of lymphoma
Sede central de BeiGene en la ciudad de Beijing. Reuters/Chen Xiaogen.

China tiene una quinta parte de los pacientes con cáncer a nivel mundial, pero al 2020 apenas el 40,5% de ellos sobrevivió durante cinco o más años después de ser diagnosticados, según la Comisión Nacional de Salud de China. En comparación, el 67% de los estadounidenses diagnosticados con cáncer vivieron durante al menos cinco años entre 2009 y 2015, de acuerdo a la  Sociedad del Cáncer de Estados Unidos. La nueva generación de medicamentos biológicos que aumentan significativamente las tasas de supervivencia a esta enfermedad son fabricados principalmente por gigantes farmacéuticos estadounidenses y europeos, que ofrecen precios internacionales que el promedio de los pacientes chinos no puede pagar.

La tendencia comenzó a cambiar después de que cuatro empresas de biotecnología chinas crearan versiones nacionales de  innovadores medicamentos biológicos, conocidos como inhibidores de PD-1 / PD-L1, los cuales mostraron resultados sobresalientes en el empoderamiento del sistema inmunológico para combatir el cáncer. Las empresas chinas ofrecen precios reducidos en ese país, el segundo mercado farmacéutico más grande del mundo, y están preparadas para vender a pacientes estadounidenses las terapias contra el cáncer “Hechas en China”.

Hay tres factores determinantes en este cambio en el sector biotecnológico chino de imitador a innovador (al menos en algunos campos):

  • Reforma regulatoria;
  • Aumento de la inversión de los sectores público y privado;
  • Científicos chinos que regresan del extranjero para crear empresas o dirigir proyectos de investigación en su país.

Esto ha llevado a lo que un emprendedor comparó con un cambio a una nueva era en nuevas empresas biotecnológicas, muchas de las cuales ahora producen medicamentos o equipos médicos innovadores y que ante eran importados o con sus patentes autorizadas desde Occidente. La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha empujado aún más a Beijing a intensificar sus esfuerzos para desarrollar una autosuficiencia tecnológica, luego que Washington impusiera el control de las exportaciones de componentes electrónicos clave que son esenciales para el crecimiento económico del país, en especial los semiconductores.

Autosuficiencia en tratamientos contra el cáncer

“La tendencia de la autosuficiencia tecnológica ciertamente también se aplica a la biotecnología”, señaló Scott Moore, director del Programa Penn Global China de la Universidad de Pensilvania, en declaraciones a SupChina. Moore escribió en un reciente informe que las políticas de China para la biotecnología han priorizado cada vez más la construcción de capacidad nacional en la última década, afirmando: “Con el paso del tiempo la orientación de las políticas ha cambiado constantemente para enfatizar la autosuficiencia y la innovación doméstica por sobre la transferencia de tecnología”.

Los productos farmacéuticos constituyen el segmento más grande del sector de la biotecnología en la mayoría de los países, incluyendo a China. Al utilizar organismos vivos o compuestos obtenidos de organismos vivos, el sector biotecnológico chino produce innovadores medicamentos, terapias y métodos de tratamiento, para así satisfacer las necesidades inmediatas del país en tratamientos de enfermedades no transmisibles como diabetes y cáncer, que son cada vez más frecuentes a medida que el país envejece y se hace más rico.

Beijing incluyó a la biotecnología como uno de los 10 sectores clave de su estrategia industrial “Hecho en China 2025”, el cual tiene como objetivo transformar el sector manufacturero de esa nación. En el marco del XIII Plan Quinquenal, en 2017 el gobierno central emitió una guía complementaria para la biotecnología (en chino), y estableció objetivos específicos para “cultivar empresas biotecnológicas de alta tecnología y nuevas industrias”, y formar “agrupaciones de industrias biofarmacéuticas competitivas internacionalmente”.

“Está bastante claro que la biotecnología será un motor importante del futuro crecimiento económico, y los responsables políticos de China están siguiendo esa señal”, indicó Scott Moore. Este agregó que la industria biotecnológica de China sigue dependiendo de la transferencia de tecnología extranjera para productos de alta gama, pero ha construido una capacidad nacional competente en subsectores maduros como el farmacéutico.

“Esperaría que la biotecnología tenga aún más prioridad en el XIV Plan Quinquenal”, dijo Moore. “También esperaría ver un gran énfasis en mejorar la calidad de la investigación biomédica”.

Capital de riesgo + generosidad del gobierno

Con un fuerte respaldo estatal y objetivos que cumplir, el gobierno está gastando más en investigación y desarrollo en el sector farmacéutico, con US$ 9.440 millones solo en 2019. China invirtió US$ 342.000 millones en investigación y desarrollo de ciencia y tecnología en 2019, la mitad de los cuales provienen del gobierno central y administraciones locales, según cifras oficiales (en chino). El gasto en I+D de China es solo superado por el de Estados Unidos, el cual gastó US$ 580.000 millones en 2018.

Los actores del mercado de capitales, incluidos los fondos de riesgo y privados, invirtieron aproximadamente US$ 12.300 millones en biotecnología de 2017 a 2019, según Equal Ocean (en chino), una firma de investigación con sede en Beijing. En EE.UU., donde la gran mayoría del gasto en I+D proviene de la industria, capitalistas de riesgo y patrimonio privado, invirtieron US$ 12.600 millones en biotecnología solo durante la primera mitad de 2020.

China se enfrenta a una población que envejece rápidamente y a importantes desafíos médicos no resueltos, particularmente en cáncer, diabetes y neurología. Para abordar los desafíos de la atención médica, el cambio regulatorio de China en 2015 relajó en gran medida los requisitos de aprobación y ensayos clínicos para medicamentos con necesidades médicas no cubiertas. Tanto las empresas nacionales como extranjeras ampliaron su acceso al mercado, pero los candidatos a fármacos de China disfrutan de un proceso de revisión acelerado y tiempos de espera muy reducidos en comparación con sus competidores extranjeros.

Impulsadas por el gobierno y el mercado de capitales, China tiene ahora 663.000 empresas de biotecnología, casi la mitad de las cuales fueron registradas en los últimos seis años, según QiChaCha (en chino), una base de datos de registros corporativos.

Más de 20 empresas de biotecnología chinas cotizan en las bolsas de valores de Hong Kong, Shanghái y Nueva York, la gran mayoría de las cuales tuvo sus ofertas públicas iniciales en los últimos cuatro años. Entre ellos se encuentran Cansino Biologics, desarrolladora de una vacuna contra el COVID-19 que se está sometiendo a ensayos clínicos de fase 3 en México, y tres empresas biotecnológicas que produjeron las versiones nacionales de los nuevos medicamentos biológicos contra el cáncer, conocidos como inhibidores de PD-1 / PD-L1.

Empresas extranjeras rezagadas

En la última ronda de negociaciones con la autoridad sanitaria china, donde las empresas farmacéuticas buscaban ser incluidas en la Lista Nacional de Reembolso de medicamentos cubiertos por el sistema nacional de seguro médico (para cubrir a más de 1.300 millones de ciudadanos), los candidatos PD-1 / PD-L1 de tres Las empresas nacionales BeiGene, Junshi Bio e Innovent Bio aseguraron sus lugares, aunque con una reducción de 80% en sus precios.

Líderes farmacéuticos mundiales, como la estadounidense Merck y la inglesa AstraZeneca, no pudieron ofrecer grandes descuentos como sus competidores chinos, y perdieron la oportunidad de llegar a millones de pacientes con cáncer, los cuales tal vez no puedan pagar el tratamiento para sobrevivir sin el reembolso estatal.

La competencia para proporcionar el nuevo medicamento contra el cáncer fue menos feroz en 2019, ya que solo participaron dos jugadores nacionales que podían producir el innovador medicamento. En 2020, con dos candidatos a fármacos nacionales recientemente aprobados y menores costos de producción, las empresas chinas hicieron casi imposible que los actores internacionales pudieran ser incluidos en la lista de reembolsos sin grandes concesiones en sus precios.

El sueño de las drogas “Hechas en China”

BeiGene, Junshi Bio e Innovent Bio fueron fundadas por científicos chino-estadounidenses o chinos con una amplia experiencia trabajando en las mejores universidades e institutos de investigación médica de EE.UU. Fundada en 2010, BeiGene es la más antigua de las tres y en la actualidad cotiza en Nasdaq y Hong Kong.

Aproximadamente 7.000 investigadores nacidos en China regresaron a su país natal entre 2008 y 2017 bajo el “Plan de Mil Talentos” (Thousand Talents Plan), hoy bajo un profundo escrutinio del gobierno estadounidense debido a preocupaciones sobre el robo de propiedad intelectual. Más de 1.400 de ellos se especializaron en ciencias de la vida, informó a Nature un exsecretario general del programa de talentos. Estos investigadores son críticos en los esfuerzo de China por lograr la independencia biotecnológica. Tanto los fundadores de BeiGene como de Innovent Bio son científicos chino-estadounidenses que regresaron con el apoyo del Plan de Mil Talentos.

El fundador de Innovent Bio, Michael Yu, o Yú Déchāo 俞德 超, regresó a China en 2006 y posee 60 patentes, incluidas 38 en los EE.UU. Yu fundó la compañía en 2011 y solo cuatro años después llegó a un acuerdo por US$56 millones con el gigante farmacéutico estadounidense Eli Lilly para desarrollar conjuntamente tres medicamentos contra el cáncer, el más grande para una empresa farmacéutica china.

“Los productos ‘Hechos en China’ están en todas partes de Europa y Estados Unidos, pero es especialmente difícil encontrar medicamentos ‘Fabricados en China’”, afirmó Yu en una entrevista con Xinhua (en chino). Yu añadió que regresó con la intención de producir medicamentos biológicos de primera clase en China.

BeiGene ahora opera una planta de producción de medicamentos biológicos en Suzhou y está construyendo una segunda en Guangzhou, en el sur de China. El vicepresidente de BeiGene, Líu Jiàn 刘建, dijo a medios chinos en diciembre del año pasado que para reducir aún más los costos de producción, en la fábrica de Guangzhou la compañía apunta a disminuir el uso de material extranjero del actual 70% a un 30%. “[Vamos a] ubicar a nivel local materiales clave e internalizar tecnologías clave”, dijo Liu.

Aunque todavía busca alcanzar a Occidente en la mayoría de los campos de la biotecnología, China se ha vuelto competitiva a nivel mundial en algunas áreas, especialmente en la terapia de células receptoras de antígenos quiméricos, o CAR T. Gracias a menores costos de fabricación y regulaciones favorables, China ha superado a Occidente en el desarrollo de la terapia experimental para tratar los cánceres de la sangre, con pacientes estadounidenses viajando a China para buscar tratamiento.

“Están surgiendo los primeros brotes de descubrimiento y desarrollo de fármacos de cosecha propia”, publicó la revista Nature Biotechnology en una editorial. “China está lista para desafiar la preeminencia del mercado de drogas de Estados Unidos”.

Artículo original escrito por Luz Ding / 20 de enero, 2021.