Mastercard entra (finalmente) al mercado de tarjetas de pago de China

Esperados cambios, aunque bastante atrasados, se están produciendo en el mercado de US$ 27 billones de las tarjetas de crédito y de pago de China. Los gigantes estadounidenses de esa industria han intentado por años, sin éxito, operar en ese mercado, lo que debería haber ocurrido en 2006 de acuerdo a las condiciones aceptadas por el gobierno chino en su entrada a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Aunque Beijing ha titubeado en abrir su industria financiera a la inversión extranjera, ya está dando pasos concretos para una mayor apertura. Todo en medio de un complicado panorama comercial, quizás uno de los más difíciles que ha enfrentado desde el inicio de sus reformas económicas en 1978.

A mediados de febrero pasado, Mastercard recibió la aprobación del Banco Popular de China (BPCh) para establecer formalmente un negocio de compensación de tarjetas bancarias en ese país. Mastercard recibió la autorización tres semanas después de que Beijing y Washington firmaran la fase uno de su acuerdo comercial, mientras que American Express (AmEx) también recibió hace pocas semanas una aprobación similar. Ambas multinacionales nortemericanas ya trabajan con socios locales chinos en empresas conjuntas.

“La apertura del mercado de tarjetas bancarias … es conducente a promover la apertura y desarrollo internacional de los servicios de pago y compensación de China”, declaró el BPCh el pasado 11 de febrero en un comunicado (en chino),  y agregó que la aprobación de la solicitud de Mastercard es “otro reflejo concreto de la apertura de la industria financiera de China y la profundización de las reformas en el área de la oferta financiera”.

El interés de Mastercard en el mercado chino tiene más de 30 años, ya que la firma abrió una oficina de representación en Beijing en octubre de 1987, en una época en que las tarjetas de crédito y bancarias eran mayormente usadas por visitantes extranjeros. A pesar de ese hito, Mastercard no ha podido desarrollar una operación significativa en China. Al igual que AmEx y Visa, Mastercard sólo ha podido ser testigo de cómo la firma local UnionPay, con sede en Shanghái, se convirtió en el gigante de las tarjetas bancarias de China, y en una de las más grandes a nivel mundial. De acuerdo a los datos disponibles, en 2018 UnionPay alcanzó un volumen de transacciones cercano a los US$ 17.200 millones.

En 2012, la OMC falló a favor de EE.UU. en un caso presentado por Washington contra Beijing en nombre de las empresas de tarjetas bancarias estadounidenses. El panel de disputas de la OMC declaró que Beijing había violado las reglas de ese organismo de comercio, ya que UnionPay era efectivamente un monopolio, al requerir que toda tarjeta de pago en yuanes emitida en China trabajase con la red de UnionPay y que fuese aceptada por todos los comerciantes y cajeros automáticos de UnionPay. Mientras, Mastercard, Visa y AmEx sólo podían ser usadas para transacciones en moneda extranjera.

Ya en julio de 2012, Reuters señaló que “las resoluciones de la OMC toman bastante tiempo en surtir efecto y no hay garantía de un cambio rápido en el mercado chino”.

Ese análisis ha sido certero si se considera que Beijing se tomó más de siete años en aprobar los negocios de compensación de tarjetas bancarias de AmEx y Mastercard en China. La solicitud de Visa, el otro gigante del rubro, aún está pendiente.

Sumada a la preeminencia de UnionPay, en China los gigantes locales de tecnología financiera Ant Financial (con su billetera digital Alipay) y WeChat Pay (propiedad de Tencent) procesan la gran mayoría de los pagos hechos mediante telefonos móviles.

Ante dicho escenario los plásticos estadounidenses se enfrentan a un camino cuesta arriba, en un mercado de pagos dominado por firmas locales.

Texto original escrito por Matt Fulco, el 20 de febrero de 2020.

Una versión de este artículo fue publicada originalmente por KapronAsia, consultora fintech con sede en Shanghái y Singapur.